RETO MÓDULO 3: El lenguaje inclusivo en el CSN
El I Plan de Igualdad del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) fue aprobado a principios del 2023. El objetivo no es otro que fortalecer el compromiso de la institución con la promoción de la igualdad entre hombres y mujeres: Plan de igualdad del CSN 2023-2026
Política pública: Sin embargo, quiero centrarme en uno de los indicadores de diagnóstico que aparecen en el plan: el lenguaje inclusivo.
Análisis: El tipo de lenguaje utilizado en el organismo es eminentemente científico-técnico; las personas que integran ciertas subdirecciones cuya formación es mayoritariamente de ingeniería son hombres; y a esto hay que sumar el "machismo femenino" que llevamos heredando desde hace años: somos las propias mujeres las que designamos nuestras profesiones y oficios en masculino. Esto es así porque a lo largo de la historia los nombres en femenino servían para designar a "la esposa de", pero eran los varones quienes realmente ejercían esos cargos. Además, las denominaciones en masculino siempre han estado acompañadas de un carácter más sólido e importante que el femenino. Nosotras mismas nos decimos "la abogado, la ingeniera...", haciendo una concordancia errónea entre el determinante y el sustantivo.
El CSN, siendo consciente de esta problemática, elaboró un Manual de estilo, que incluía un capítulo sobre el lenguaje inclusivo.
Como señala Amelia Valcárcel: "no hay muro más potente que derribar para conseguir la igualdad que el lenguaje sexista". Para eso, debemos tener el absoluto convencimiento de la importancia de la lengua, solo así conseguiremos hacer el esfuerzo que requiere romper con la fuerza de la costumbre.
Gran parte de la ciudadanía, nosotras mismas, no somos conscientes de la importancia que tiene, porque si hablas siempre en masculino, pensarás siempre en masculino, y eso, para la mitad de la población no es justo.
Es cierto que el masculino genérico no siempre invisibiliza a las mujeres, pero cuando esto ocurre, hay que recurrir al lenguaje inclusivo. Es muy famosa la frase que dice "lo que no se nombra, no existe". Yo no estoy en absoluto de acuerdo con ella, porque es verdad que no se nos nombra, pero ¡claro que existimos!
Usar el masculino genérico no es sexista, por lo que no debemos rechazar su uso por norma. El manual incorpora un gran número de ejemplos habituales en la institución, e incluye un total de cuatro apartados en este capítulo:
2. Usos y contextos sexistas del masculino genérico. Recomendaciones generales para evitarlos.
3. Usos y contextos no sexistas del masculino genérico. Recomendaciones para su mantenimiento.
4. Comunicación visual: las imágenes.
Los documentos anteriores al manual solo hablan de subdirectores, presidentes, consejeros, jefes de área, técnicos, inspectores... ni una sola alusión a las mujeres, y eso que prácticamente estamos equiparados en número (221 mujeres frente a 215 hombres, según datos de 2022). Es cierto que, en muchas ocasiones, la utilización o el abuso del masculino genérico tiene más que ver con la tradición y la inercia que con una clara voluntad de ocultar e infravalorar a las mujeres. Sin embargo, no es recomendable eliminar el masculino por norma, porque entonces realizaremos construcciones sintácticas incorrectas o con un exceso de información inútil.
El Manual de estilo se aprobó en 2021. Se hizo una gran difusión del mismo: se editó, se imprimió y se repartió un ejemplar a cada persona, y además, se hizo una jornada formativa que tuvo un gran éxito de asistencia.
El impacto que ha tenido el Manual de estilo es que desde que se ha aprobado, se ha podido comprobar que el personal está haciendo un gran esfuerzo para visibilizar a la mujer, por ejemplo:
- No se dice "el inspector", sino el "personal de la inspección".
- No se habla de "subdirectores", sino de "titulares de las subdirecciones".
- Los "técnicos" han pasado a ser "integrantes del Cuerpo Técnico".
- Se utilizan con más frecuencia pronombres relativos sin género (quienes).
- Se construyen frases con las alternativas recomendadas ("cada responsable del proyecto", en lugar de "aquellos responsables del proyecto").
- Son habituales los nombres genéricos: la ciudadanía, el personal, la plantilla, la jefatura, etc.
Puntos fuertes: El lenguaje importa porque nos construye como personas y nos iguala, y, afortunadamente, las instituciones también son conscientes de ello. El propio Ministerio de Educación en 1995 instalaba en la Orden de 22 de marzo de 1995 (BOE 28/2/95) a reflejar en los títulos universitarios el sexo de quienes los obtenían. Anterior a esa fecha todas somos "licenciados".
Lo fundamental es tomar conciencia de que mujeres y hombres tenemos la misma importancia y podemos hacer aportaciones igual de válidas a la sociedad. Como señala el Informe sobre el lenguaje no sexista en el Parlamento Europeo (GNL_Guidelines_ES-original.pdf (europa.eu), la utilización de un lenguaje no sexista es algo más que un asunto de corrección política, porque influye poderosamente en las actitudes, el comportamiento y las percepciones.
Debilidades: No todo el mundo es consciente de la importancia del lenguaje, y solo con una norma no se va a conseguir cambiar de actitud. Es complicado que todo el personal se involucre.

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